domingo, 31 de julio de 2022

SA - Zoot Suit Riot

 S —Hola Jony, hola Tedy, hola Billy, nuevamente en el escenario mis queridos.

J —... Yo soy Juan y ellos son Mariano y Guillermo.

S —Jony, Tedy y Billy quedan mejor.

J —Nos gustan nuestros nombres, gracias.

Se ilumina en la oscuridad de un cafetín un pequeño escenario. Sirena, en un vestido ajustado, se acerca al micrófono.

S —Buenos noches, queridas y queridos. ¡Estoy tan feliz de estar acá otra vez! Y con mis músicos favoritos, Jony en el piano, Tedy en la guitarra y Billy en el contrabajo.

Algunas caras confundidas revisan el programa, “Juan Perez en el teclado, Mariano T. Córdoba en guitarra, Guillermo Gimenez en contrabajo, Sirena en vos principal”

S —Uno, dos, un, dos, tres, ya!

Jony empieza a tocar melodías que van y vienen, Tedy salpica notas como tajos afilados y Billy construye puentes y escaleras. Entonces Sirena abre su boca y la melodía más inexplicable sale de ella, una vos armoniosa pero inhumana, se entienden palabras, pero no dice palabras, de su boca sale un nuevo sonido. Y ondas fantasmales se esparcen, rodean las cabezas, rozan los cuellos, la vos de Sirena se apodera de las mentes aferrando las voluntades como títeres indefensos y extasiados. Los músicos entran en un trance, cualquier cosa que hayan estado tocando ha quedado atrás y lo que hacen ahora es servir de meros amplificadores de una musa que late fuertemente de una mente común que despierta del fondo de un abismo.

Una media hora que pareció ser una vida entera pasó, y Sirena cobró su show muy bien pagado, nadie recordaría lo que había pasado, como nunca recuerdan las víctimas de Sirena. Todos los espectadores regresaban a sus casas pálidos, como si hubiesen visto a la muerte y hubiesen nacido a la vez, sin entender lo que había pasado, y deseando otro salto al abismo.

Con una media hora a la semana Sirena tiene dinero para comer, vestirse, pasear y más.

El rumor habla de una Sirena de tierra firme que se apodera del escenario y las voluntades.

S —¿Viniste a escucharme cantar?

T —No me acostumbro a escucharte cantar con tu voz profunda, mi vida. Pero en mí el efecto no es el mismo que en todos los demás. Tu vos abre las puertas del abismo, revuelve a los fantasmas, y yo puedo ver el horror innombrable de este mundo. De repente me mira de frente sin poder tocarme, es aterrador, pero más real que cualquier palabra humana.

S —Es por tu empatía.

T —Más bien por mi naturaleza, mi oscuridad no es ni más ni menos que La oscuridad, así, con ele mayúscula.

S—Si es tan aterrador. ¿Por qué venís a escucharme?

T—Me seduce ese terror. Como contemplar un montón de tiburones en una gran pecera y… Creo que no elegí la metáfora correcta.

S—Igual te entiendo.

T—¿Cuándo cantás normal?

S —¿Querés escucharme cantar?

T —Soy un esteta, por favor.

S —A lo mejor el lunes o el martes… Esperá…

T —¿Qué sucede?

S —¿Escuchás? Un saxo. Es extraño, en esta ciudad no hay saxos, no estamos en Nueva York.

T —¿Conociste Nueva York?

S —Muchas ciudades porteñas conozco… El saxo suena bien, es decir, no suena mal. ¡Vamos!

En penumbras y rodeada de hologramas de colores está Pirata, moviendo algoritmos con sus dedos. Se abren campos de conocimiento y datos. Ella se muerde el labio inferior y sus ojos vuelan como pájaros endiablados.

P —Acá estás. Muy fuerte defensa para un simple humano. Pero este servidor es mío, todo mío! Veamos que hay dentro… ¡Oh, sí!

Pirata sonríe y brillan sus ojos y dientes en medio de la enmarañada realidad aumentada.

En otro lado, rodeado de cuerpos vencidos se levanta una deforme figura humana. Lentamente toma forma, se corrige, se convierte en Healer.

H —No me preocupa la muerte, ni las heridas, es el maldito dolor. ¡Mierda! ¡Mierda, mierda, mierda! — Contempla los cuerpos. —Se lo buscaron, boludos de cuarta. ¡Nunca subestimen a un healer!

Mientras tanto en un lugar del conurbano se oyen estruendos de metales y rocas. Una pequeña casa se derrumba y una silueta gorda se aleja velozmente por el aire.

…De vuelta entre las calles fuera del cafetín.

S —¡Vamos Tebrasti!

Sirena corre rápido hasta una plazoleta algo concurrida en medio de una encrucijada de calles y bares chetos. En medio, junto a la reja del arenero, un sujeto desaliñado y con un saxo colgado está tocando y su estuche muy viejo y roto abierto, presto a recibir ofrendas.

T —Un oído impecable, niña.

S —¿Qué esperabas? Puedo escuchar los rumore de toda la gente, hay por allá dos estúpidos que quieren linchar a los músicos de la calle. A lo mejor luego les doy una paliza…

T —Divina criatura, letalmente divina… Pero el saxofonista no es realmente bueno.

S —Es lo que hay, man.

Pirata sigue en su refugio, una nave espacial estacionada y camuflada. Dentro hay una atmósfera cálida, apenas iluminada por hologramas e indicadores. Cómodamente desvestida y bebiendo un trago con ron repasa procedimientos en su mente. Respira y se reclina en su asiento, sonríe y vuelve a beber.

P —En cuestión de un par de horas hago el trabajo, pero mañana, ahora un descanso merecido— Mira su reflejo en una superficie de metal pulido. —¿Quién es la maldita reina del mundo? ¿Quién es, quien es? ¡Tú eres, bonita!

Healer también se reclina, pero en un colectivo. Ve pasar el paisaje por la ventana. Ve la gente en la vereda, intenta adivinar lo que dicen o piensan, sus historias. Cada uno con sus problemas.

H —¿Puede ser que todos sean cómplices? Si nadie hace nada, si todos siguen estancados, son cómplices. En fin, es lo que hay— Juega en su bolsillo con un objeto que consiguió en su aventura y lo mueve dentro de su ropa.

S —Es una canción re conocida.

T —Si.

Sirena se coloca junto al saxofonista, carraspea. El músico cree adivinar lo que ella va a hacer, pero igualmente está preparado para lanzarle una puteada, por si acaso. Ella empieza a dar palmas cóncavas graves marcando el ritmo y luego a cantar…

S —Who's that whisperin' in the trees? // It's two sailors and they're on leave.

Su vos modulada en un registro contralto con acento californiano…

S —Pipes and chains and swingin' hands // Who's your mamy? Yes I am!

La gente se acerca, las miradas se centran en Sirena, se replican las sonrisas, las caderas y pies acompañan, hasta el saxofonista ordinario parece un jazzista de Los Ángeles, un jazzista ordinario de Los Ángeles…

S —Fat cat came to play, now you can't run fast enough.

Tebrasti se deleita y deja trescientos pesos en el estuche añejado, caen más billetes, uno tras otro, arrojan monedas que resuenan entre sí.

S —You'd best stay away when the pushers come to shove.

Pirata escucha otra música en su nave, con los ojos cerrados siguiendo el ritmo con los dedos de sus pies. Sigue bebiendo.

S —Zoot Suit Riot!

La sombra de Kinesis se acerca a una terraza y se une al cuerpo que se deposita en el suelo.

S —Throw back a bottle of beer.

Healer, parado en la puerta del colectivo, se agacha para ver la altura de la calle y toca el timbre.

S —Zoot Suit Riot!

Los ojos de Tebrasti brillan y se densa de gente la ronda alrededor de Sirena.

S —A-pull a comb through your coal-black hair.

Pirata deja el vaso en el suelo para estirar todo su cuerpo. Una luz se enciende, tiene un mensaje y sospecha de qué se trata. Se levante con un salto medido.

S —Zoot Suit Riot!

Kinesis baja de a saltos los tramos de escalera sin hacer ruido al depositar sus pies en el suelo. Cree recordar que había dejado algo de comida china del día anterior.

S —Throw back a bottle of beer.

Healer camina bajo la noche, contempla el cielo, escucha la húmeda fricción de sus zapatillas en la vereda y sigue jugando con el objeto de su bolsillo.

S —Zoot Suit Riot!

Tebrasti  arroja un beso sobreactuado a Sirena. Muchas personas asienten, abren sus bocas, muerden sus labios, algunos desean profundamente acercarse a ella.

S —A-pull a comb through your coal-black hair.

Sirena se detiene. Todos aplauden furiosamente y algunos gritan. Se acercan, corren. El saxofonista la mira enamorado y amaga a agarrarla. Una oscuridad repentina lo cubre todo, la luz se apaga, la música se apaga, los alientos quedan petrificados.

La oscuridad desaparece y ni Sirena ni Tebrasti están ahí.

A unas tres cuadras se iluminan sus figuras en el umbral profundo de una puerta.

T —Te quiero tanto, nena, sos impresionante! Podrías dominar el mundo con tu vos.

S —Soy una sirena, una cualquiera.

T —No sé como hiciste sonar mejor a ese saxofón…

S —Si no hubiese estado tan baqueteado y duro me lo llevaba a la cama!

T—Ay, princesa! Todo era tan poético, la noche, los paralelismos, los versos… Y bue! 

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Como Hija Rebelde

 Fanfic de Elder Scrolls


Magnus empieza a iluminar las fachadas de Narsis mientras que Loria golpea la puerta de la casa del clan. Es recibida por el guardia con una reverencia y ella le palma el hombro amistosamente. Atraviesa las cortinas rojas para entrar a la sala que se mantiene en penumbras.

Tebras –Bienvenida a casa.

Loria –¡Matriarca! ¿No estabas en el castillo de ese conde pomposo?

T –Lo estaba, pero ahora estoy de vuelta. ¿Y donde has estado tu?

L –¿Yo? ...Estaba haciendo tareas del clan, por supuesto, investigaciones y eso.

T –"Y eso". ¿Estabas robando, verdad? ¡De vuelta con tus amigos de pacotilla!

L –¿Qué tiene de malo robar? Nos bebemos la sangre de la gente...

T –No es el punto el robo. Desperdicias tu potencial en tonterías. ¡Comandas el espionaje del clan Vistrigoi! Tienes tareas más importantes que hacer, y mucho que aprender y desarrollar.

L –No comando nada. Algún informante por ahí. Ya sé que me diste el título ese para inflar al clan.

T –No, lo hice para... A ver, si lo que quieres es entrar furtivamente, tendrás oportunidades de sobra. Además es cuestión de tiempo para que te mande a colaborar con el conde, tus talentos son diferentes a los míos. Y por lo tanto, te recomiendo que dejes de llamarle "pomposo" o cualquier cosa por el estilo. Vas a ver que al clan Vistrigoi le sirve este vínculo político. ¡No lo arruines!

L –"No lo arruines" dices... ¿Al fin y al cabo este "don" nuestro no se me fue de alguna manera impuesto? A mi me arruinó muchas cosas, es justo que trate de verle el lado positivo y usarlo para lo que a mi me gusta. Y francamente no es lo mismo hacerle mandados a un conde que la libertad de entrar en cualquier casa y saquear sus botines!

T –¿Saqueaste algún botín entonces?– mira un único paquete que tiene Loria en su mano. Loría recuerda el paquete.

L –¡Sí, mira! Te lo traje a ti. ¿Ves que me acuerdo de los detalles? ¡A que no adivinas!

T –¿Es un cuadro? Te robaste un cuadro, es lo único que podría ser.– Recibe el paquete de Loria y lo abre sin romper el papel. –Pues, bien. Es bonito.

L –¿Solo bonito? ¡Es un paisaje de Velothi!

T –Sí, eso es muy claro. ¡Eres una poderosa vampira de un clan que regirá parte de Tamriel! No puedes ir por ahí robando cuadros. En fin, espero que lo comprendas en algún momento. Tengo que seguir con mis estudios.– Y se vuelve a su pequeña biblioteca a leer viejos volúmenes. Loria frustrada sube a su cuarto.


L –¡Maldigo a este clan, y a Molag Bal, y al conde ese, y maldigo todo lo maldecible!– Permanece un rato en silencio contemplando una pequeña estatua de Nocturnal en una mesita junto a su cama. –¿No me quieres bella dama de la oscuridad? Nunca nos hablas, nunca... ¿Es por que soy vampira, por que no vas a poder reclamar mi alma? ¡Piedad, Nocturnal!– Permanece otro rato en silencio. –No tengo excusa. Son... ¿Cuanto, cuarenta años robando ya? Perdí la cuenta. Soy, debería ser, una profesional. No es admisible que un grupo de ladrones promedio me hayan superado en una prueba tan simple. Y ese Quinto, si me hubiese puesto a matar yo también... Sospecho que es de los nuestros. Tiene que ser así, esa es la razón de que ganara, no soy una mala ladrona. ¡Voy a tener mi revancha en esa competencia tonta!– Piensa otro rato, en el pasillo Tebras camina hacia su habitación y hace algunos ruidos metálicos, quizás "jugando" con sus recuerdos de la Ciudad Reloj. –Me he mantenido en un lugar común, me ablandé todo este tiempo. ¡Tengo que entrenar!


Pasan las horas y las vampiras duermen como muertas durante el día. En la planta baja el guardia se relaja un poco y come pan viejo y carne seca en la entrada de la casa Vistrigoi. La gente pasa frente a la fachada esquivando las miradas, saben que allí dentro ocurren cosas oscuras de las que es mejor no enterarse. Pasan más horas y tras Magnus hacienden Masser y Secunda. Tebras se va temprano de la casa abriendo un portal que ilumina de celeste el pasillo. Loria se levanta todavía frustrada y ahora también con hambre. Se viste con unas ropas de aldeana mundana para poder camuflarse entre la gente. Tras salir de su cuarto y mira la oscuridad tras el biombo del cuarto de Tebras, se acerca. Al fondo, bien al fondo, sobre su cama desprolija. –Nunca voy a entender por qué siendo tan meticulosa nunca tiende su cama– En la pared cuelga el cuadro de Velothi. –Entonces le gustó...– Loria sonríe y sale de la casa Vistrigoi. Se pierde entre las sombras de la noche en busca de alguna víctima, y quizás más tarde entre en algunas mansiones en busca de botines brillantes.


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sábado, 30 de julio de 2022

Recuerdo de un Padre

Fanfiction de Elder Scrolls


(El capitán Zor al fin se deja llevar por el ron. Hacía buen rato que estaba bebiendo con sus nuevos amigos en el salón y ante la pregunta de algún recuerdo sobre sus padres se puso a pensar con nostalgia)

A mi padre no lo conocí y mi  madre murió muy joven y perdida en vicios. Cuando tenía trece años conocí a mi querido Rami, “Voz Gruesa” Ramdir, contramaestre de un barco pirata. Fue como mi padre. Yo era ladrón en los puertos de Abah y me hacía llamar “Zor el Sigiloso”, tuve que escapar de los guardia como polizón en un barco. Estuve escondido hasta que fue asaltado por un barco pirata, estaba en un barril cuando…

Ramdir —¡Revisen todo, no quiero dejarles nada a los peces cuando hundamos el barco!

Pirata —¡Rami, ven aquí, mira lo que encontré en este barril, es un tonto polizón! ¿Lo hacemos caminar por el tablón? ¡Jajaja!

R —Dejame ver… ¡Pero si eres un crío! ¿Qué haces ahí dentro, eres hijo de uno de estos marineros? Podríamos pedir rescate.

Zor —¿Rescate? Soy un ladrón y no tengo padres, me metí de polizón escapando de unos malditos guardias!

R —Y eres un boca sucia…

Z —¡Claro, soy un bribón, un gran ladrón! Soy Zor… ¡Zor “El Sigiloso”!

R —¿El Sigiloso?

Piratas —¡Jajajajaja!

Z —¿Lo dudan? Estuve en el barco sin que me encuentren. Ehm… Mire, tome esta botella de ron, un regalo amistoso de un ladrón a otro ladrón.

R —¡Oh, sabes negociar! “Zori el Sigiloso”. Suena a nombre pirata, sabes?

Z —¡Es Zor, no Zori!

R —Pero hay que trabajar tus modales, Zori…

Me sacó del barril como a un costal de patatas. Los piratas se reían pero él tenía esa voz gruesa característica. Desde ese momento fui un pirata. Lavé pisos, aprendí a hacer nudos, cociné, robé, aprendí astronomía, maté personas… Rami siempre estuvo ahí. Tiempo después él se convirtió en capitán y fue conocido como Ramdir “El Cantor” Mitanra, cambiamos de barco y fui su contramaestre hasta su muerte. ¡Ningún capitán pirata ha sido tan formidable como mi querido Rami!

Y ahora dime tu… (apura un buen trago de ron) ¿Cuál es el giro del destino más inesperado que has hecho en tu vida?


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