miércoles, 17 de agosto de 2022

SA - Perlas

 (advertencia - diálogo y exposición)

H —¿Cómo te fue en tu última misión?

P —Me pagaron.

H —¿Para quién fue el encargo?

P —Una vieja amiga.

T —¿Entonces fue para otra amazona del espacio?

P —Así es.

K —Nunca nos presentás a tus amigas alienígenas.

P —Ellas no entran al planeta. Este sistema estelar está en cuarentena, se los expliqué.

T —Le temen a la tiniebla encarnada, no los culpo. Si los humanos supiesen un décimo de la oscuridad que les cierne, usarían todos sus recursos para escaparse del planeta.

K —Para nada, sabemos que los millonarios fabricarían cohetes y abandonarían el mundo dejándonos a todos para que nos jodamos.

H —Irónicamente, los ricos y poderosos construyen bunkers bajo tierra.

T —Criptas con todas las comodidades…

H —¿Con qué te pagaron, una moneda extraterrestre?

K —Se suponía que los aliens eran seres superiores que no se sometían a los sistemas económicos humanos. Son todos capitalistas, acá y en el resto del universo!

P —No, no lo son. Hay toda clase de sistemas, pero en cualquier caso es necesario algún método de intercambio. Generalmente son comoditis, en lugares controlados se usa algo similar al bitcoin, para grandes transacciones se usa energía almacenada. Mi nación usa gaudis.

Entra Sirena silvando “In The Road Jack”…

K —¿Qué son los gaudis?

P —Perlas de gaudi mejor dicho. Son como unas ostras que fabrican perlas muy raras y hermosas, todas más o menos de similar tamaño. Son muy difíciles de replicar y es más fácil criar gaudis que materializar sus perlas. Las gaudis son propiedad del gobierno, todas ellas, y periódicamente emite perlas.

K —¿Te pagaron con perlas o con energía?

P —Con perlas. La célula de energía que rescaté valía unos quince goudis, pero a mi amiga le cobré solamente ocho, soy un amor de persona.

K —¿Qué otra cosa te dio?

P —Un poco de su jarabe alcohólico, es una maestra destiladora de licores.

S —Escuché perlas. ¿Las tenés encima? ¡Me encantan las perlas!

P —¿Estás loca? No andaría con gaudis encima, son muy valiosas. Esta casa y el alquiler de varios años se podría pagar con una perla. Además que en este mundo no me sirve de nada.

K —Estaría copado hacerse con una de esas ostras ponedoras de perlas.

S —Puedo conseguirles ostras si quieren.

K —¿Ostras gaudis?

S —No, pero ostras bonitas hacedoras de perlas!

H —¿Nunca intentaste hacerte con una de esas ostras?

P —Si tan solo lo intentara, sería buscada en toda la nación, y extraditada de otras naciones, y tendría que refugiarme en algún sistema lo suficientemente temible y marginal como para que no me busquen por años. El problema de fondo no es que alguien fabrique sus gaudis y tenga “dinero gratis”, el problema es que se descontrole la producción y baje el valor de las gaudis. Por eso es un crimen tan grave hacerse de una ostra gaudi.

T —¿No llegaste a robarte una?

P —No, y por suerte escapé del planeta central.

K —¿Por qué era tan valiosa esa célula de energía?

P —Permite que una nave tenga autonomía por muchos años, y mi amiga la perdió, uno de sus clientes se la llevó y más tarde se estrelló en este planeta. Un sujeto la encontró y le vendió sus servicios al gobierno de Rusia.

S —Quiero ver tus perlas la próxima vez que visite tu nave.

P —Son solo perlas, no son la gran cosa, valen mucho nada más. Es por que son difíciles de replicar.

T —¿Cómo es que es tan conocida la entidad oscura en la galaxia?

P —No es la única en toda la galaxia. Ese parásito está en muchos lugares y no se lo puede exterminar fácilmente. Si alguien se acerca lo suficiente termina como vos, pero trastornado, así que imaginate!

K —¿Cómo Tebrasti pero trastornado? No quiero conocer a alguien así.

T —Hay algunos en este mundo, en donde menos lo esperen.

H —¿Y tu familia en Europa? Sabes Pirata, Tebrasti dijo que habían otros Tebrasti en Europa. ¿No viste a ninguno?

P —Fue un viaje rápido.

T —Mi familia es discreta.

S —¿Cuándo fue la última vez que te viste con algún familiar?

T —Hace unos cinco años más o menos. Un Tebrasti que vive en Brasil.

P —Deja vu…

S —¿Por qué deja vu?

P —No importa. ¿Ese Tebrasti es como vos?

T —Es brasilero, habla portugués, baila salsa, pero no toma caipiriñas. Siempre está rodeado de al menos cuatro mujeres.

S —Me imagino a un líder kimbanda.

T —La imagen es correcta, Sirena, justamente es su estilo. Aunque no practica el kimbanda igualmente tiene sus devotos.

K —Podrías inventar tu propia secta en Argentina, unís parejas, matas gente por encargo, te asegurás un sequito de fieles para alimentarte.

S —¡Un sequito de chongos, Tebrasti! ¿No es tentador? Podrías compartirlos conmigo.

P —Llamaría mucho la atención y su familia es “discreta”.

K —¿Y por qué su primo brasilero tiene un harén entonces?

T —Lo tiene bien disfrazado. Yo podría hacer lo mismo pero no me interesa. No le veo el sentido. Atraería gente, algún día tendría que desaparecer, tendría obligaciones, ataduras. Así como estoy soy libre. Y eterno. Libre y eterno.

P —En el fondo sería aburrido.

S —¿En serio lo dicen? Chicos, a ver, teniendo la vida eterna podrían hacer todo tipo de cosas, podrían aprender a tocar muchos instrumentos, podrían recorrer todos los puertos del mundo, y de otros mundos.

T —Ver morir a los amigos, ver como pasan las modas y uno sigue igual y atado a una época extinta, sentirse acorralado. Algún día este mundo va a colapsar, las tinieblas lo cubrirán todo, o los hongos nucleares, muy pocos quizá abandonen el planeta. Probablemente me suicide antes de todo eso, o me vuelva totalmente loco.

H —¡Qué pesimista, hermano! También podrías construír cosas, influenciar miles de personas, con tu poder y tu eternidad podrías doblegar naciones, podrías ser un gran héroe o un gran villano.

T —También tu, curador de pacotilla. Podrías ponerte un culto como mano santa y guiar a los pueblos a un nuevo horizonte. ¿Por qué no lo haces? Por que te buscarían, te cazarían, te harían la guerra, y las multitudes no entenderían nada. Algunos te levantarían una estatua y otros intentarían matarte.

K —Por eso hay que mantener el perfil bajo, no hay que ser un “gran héroe”, simplemente hay que tener códigos.

P —Estoy de acuerdo con ello. En el fondo los seres cometen los mismos errores una y otra vez, acá y en resto del universo.

H —Pero dijiste que había todo tipo de civilizaciones, con todo tipo de organizaciones políticas, diferentes tipos de economías.

S —¡Todavía no he recorrido todos los puertos del mundo! Estoy varada en Buenos Aires por placer pero en cualquier momento puede que me vaya. ¡Y queda un universo por explorar! No se gasten divagando sobre destruir y erigir imperios. Salgan de sus casas, recorran el mundo, coman, beban y cojan sin parar hasta morir!

K —¡Amén por eso, Sirena!

H —No sé, creo que olvidamos algo. No hacemos nada pudiendo hacer todo… Sé que en algún momento nuestros caminos habrán de separarse, en el fondo tenemos diferentes motivaciones.

Las cinco caras se enfrían y son vencidas por los sonidos ambientales, un avión por el cielo, el sonido de un videojuego, alguien tomando un vaso de la mesa.

P —Disfrutemos de estos capítulos en nuestras vidas, amigos. No tenemos por qué dejarnos poseer por el vértigo de nuestros destinos y el futuro. Vivimos en el presente, somos el presente. Somos nosotros y convergemos en el mismo lugar por un rato. ¡Que ese rato valga la pena!

T —Pirata, eres conmovedora, me ruborizaría si tuviese vida, querida!

K —Sos una líder motivacional, podrías ser una Capitana Pirata!

S —Sí, una capitana de piratas amazonas intergaláctica.

H —Eso suena a una película clase “C” que me gustaría ver.

P —¡Bien! Este es el clima de nuestra “sociedad”. Bien… ¿Pedimos pizza?


.

Poco Tiempo y Muchos Papeles

Fanfiction de Elder Scrolls


“¿Café, algún té, alguna otra infusión, qué quieres tomar?” dijo Alan mientras encendía la leña de la cocina con las chispas de sus dedos.

“Creo que café es lo que más necesito. Debemos terminar estas traducciones antes de mañana, no podemos cerrar los ojos”

“Tranquilízate mi querida Arguta, nos falta poco y el gato vendrá en cualquier momento”

“Ese gato es un irresponsable, ya verás que aparece tarde cómo si nada”

“Al fin y al cabo es un gato, no?” Fuera de la torre el viento se intensificaba y la habitación se iluminó fugazmente por un relámpago. “Cuando era niño mi madre me contaba que los relámpagos los creaba Kynareth para advertirnos del trueno que se aproximaba, que a su vez eran causados por Molag Bal tratando de asustarnos.” Suena un poderoso trueno como si se desmoronase el cielo.

“Nunca había escuchado de ese cuento de niños”

“¿Nunca? En mi pueblo era muy común. Los niños teníamos mucho miedo porque al oír los truenos sabíamos que el Príncipe Daedra estaba por los alrededores”

“¡Típico cuento para asustar niños! Mis padres me contaban que los relámpagos eran Malacath recordando su pasado como Trinimac, y los truenos eran Malacath recordando que ahora era Malacath. Cada vez que veíamos un relámpago, mis hermanos y yo exclamábamos que ahora venía un trueno. Especulábamos el retumbar del trueno por la luz del relámpago. Cuando más nostálgico era el recuerdo de Malacath, más fuerte era su reafirmación gloriosa!”

“Oh, ya veo. Creo que me gusta más tu cuento, además de que parece que disfrutaban las tormentas… No voy a decir que nosotros no lo echábamos imaginación. Nos hacíamos la idea que allí afuera, en el cielo quizás, entre las nubes, había una guerra de poderes entre Kynareth y Molag Bal. Cuando a los días encontrábamos algún árbol fulminado por los truenos nos maravillábamos, pensábamos que ahí hubo una batalla entre los sirvientes de cada uno”

“Ey, es un buen cuento también!”

“Sí, lo es. Pero nosotros no disfrutábamos con las tormentas porqué pensábamos que afuera habían daedras sueltos” Alan sacó la jarra del fuego y con un gesto apagó las llamas, luego preparó café para él y para Arguta.


Alan y Arguta siguieron trabajando en las traducciones de los papiros. Se trataba de textos en una variante de ehlnofex, el lenguaje que hablaban los ehlnofey y que transmitieron a los primeros mer y humanos dando origen a las lenguas del mundo. Parecería que este lenguaje se había desarrollado independientemente a otras lenguas, parecía proceder de otro continente. Pero, también podría ser artificial. Los papeles estaban acompañados de dibujos para realizar rituales. Muchos círculos con separaciones de segmentos y signos jeroglíficos desconocidos. La mayoría de los dibujos se parecían pero cambiaban la ubicación de los signos y esquemas, así como varias líneas y dibujos que unían puntos. Cada dibujo tenía algunas anotaciones y números que se podían corresponder con párrafos de los textos de los papiros.


Se escuchó el picaporte y recorrió toda la habitación una brisa fría seguida por la entrada de Kali-jo. “Este khajiita espera no haber llegado tarde, la lluvia lo demoró”

“Pues si” Dijo Arguta “Llegas tarde como siempre, no culpes a la lluvia!”

“Kali-jo lo lamenta mucho… ¡Pero les he traído unos bollos dulces cómo compensación!”

“Eso quiere decir que sabías que ibas a venir tarde, que lo hiciste deliberadamente!”

“No seas mala con este, Arguta, amiga. ¡Toma, toma un bollo!” El khajiita olió el aroma del café. “¿Han hecho café, hay también para Kali-jo?”

“Hay agua en la jarra sobre la cocina, quizás haya que calentarla. ¿No esperarás que te sirvamos el café, verdad?”

“No no no, claro que no mi amigo”

“Bien, ahora deja los bollos sobre la mesa antes de ir a hacer tu café” Le aclaró Alan a quien ya le empezaba a rugir el estómago.

Kali-jo dejó los bollos entre los papeles de la mesa junto con una sobreactuada sonrisa. Con unos movimientos mágicos de sus manos hizo hervir el agua. “¿Quieren ustedes también? ¡Entreguen sus tazas!” Mientras el café se hacía limpió las tazas vaciándolas por la ventana. Al abrirla, repentinamente entró un fuerte viento y desbarató los papeles que estaban traduciendo. “¡Uy, disculpen a éste!” Arguta lo miró con enfado mientras que Alan reordenaba los papeles nuevamente. “¿Cuánta azúcar les pongo?”

“Una cucharada, estúpido gato. ¿Sabes lo que estamos tardando en traducir? Viene tarde y nos mezclas los papeles…”

“Tranquila Arguta, tenle compasión. Para mi sin azúcar por favor”

“¡Ba!” El khajiita pone azúcar en su taza, cuatro cucharadas colmadas. “¡Es mucha azúcar, va a hacerte mal! Pues… ¡Qué te haga mal, te lo mereces!”

“Nunca es suficiente azúcar, mi amiga. ¿Cómo va la traducción? ¿Dónde están los diagramas?”

“Bueno, la traducción va bien, yo creo que terminamos a tiempo.” Contestó Alan. “Pero necesitamos que te pongas a reinterpretar los diagramas y hay partes del texto que están relacionados a los diagramas. Necesitamos tu talento dibujante, por favor” Le pidió al khajiita mientras que separaba varias hojas con dibujos místicos para que los vaya viendo.

“No se alarmen, el bueno de Kali-jo está ya aquí” Repartió las tazas de café y tomó los papeles que le pasaba Alan. Luego agarró de unos estantes sus materiales de dibujos y los dispuso junto a su tablero. Acomodó un alto candelabro de pie y prendió las velas con un chasquido. “¿A qué hora llega el jefe?”

“Probablemente al medio día”

“Podría venir en cualquier momento, podría abrir un portal en el cuarto”

“No creo Alan, hasta que no haya desayunado dos veces y comido almuerzo y postre, no, no creo que venga” Los tres rieron. “¡Pero estamos perdiendo tiempo, por Malacath, vamos, a traducir!”


Conforme iban avanzando en las traducciones iban descubriendo de qué se trataban los textos. Parecían ser una guía de estudio de las constelaciones, planos aedricos y un método matemático complejo para hacer predicciones. Kali-jo era el especialista en diseños y dibujos, si bien se le daba la traducción, Arguta y Alan no tenían tan buen pulso. El khajiita iba copiando los diagramas circulares, los jeroglíficos y otros símbolos. No tardó en descubrir que los jeroglíficos representaban a las constelaciones y a los aedras, también habían jeroglíficos que no identificaba. Los tres traductores tenían observaciones y se hacían comentarios pero el tiempo les apremiaba, así que trataban de apurarse en terminar el trabajo. Alan y Kali-jo se pararon varias veces a calentar más agua, a veces para un café, a veces para infusiones, Arguta siempre molesta por las interrupciones pero de todos modos aceptando el café. En algún momento de la mañana ya estaban terminando. Las velas estaban apagadas sobre chorreados de cera pero los rayos de Magnus entraban muy débilmente desde las nubes grises. Todavía estaba algo nublado pero había parado de llover, aunque todo auguraba que sería por poco tiempo.


“Arguta, a ti se te da mucho mejor el encuadernado, así que Kali-jo ira por el desayuno”

“¡Un cuerno, gato, te quedas aquí! No te iras nuevamente mientras nosotros trabajamos”

“¿Pero qué harían estos dos mientras tu encuadernas?”

“Ayudar a encuadernar…”

“Ella tiene razón, Kali-jo, vamos que ya estamos por terminar” El khajiita se frustró y Alan le puso carreteles de hilos en las manos. “Vamos, corta y entrelaza unas cuantas tiras de hilo para ir atando los papeles”

“Amigos… ¿Se percataron de la temática de estos papiros?” Decía Kali-jo mientras empezaba a armar tiras de hilos entrelazados. “Es una guía sobre las constelaciones y los aedras”

“Si, es un sistema de predicción de sucesos. ¿Has visto algo similar Arguta”

“No lo he visto. Pero no creo en esto. Tiene incoherencias, cómo el método de predicción de la posición de La Serpiente”

“Claro, es difícil de predecir porque La Serpiente es errática”

“Parece una estafa o una locura. Hay métodos más racionales para las predicciones, como consultarle directamente a un vidente.”

“Este cree que el sistema es potencialmente útil, puede hacer previsiones muy generales que solo deben ser corregidas viendo la posición de La Serpiente en el momento presente”

“Por eso es que no sirve” Aclaró Alan. “Si tienes que estar corrigiendo el sistema sobre la marcha todo el tiempo, las predicciones apenas pueden anticiparse algunos días”

“Pero se explica que hay patrones que se repiten y que aumentan o disminuyen las posibilidades de que pasen ciertas cosas. Por ejemplo, aquí en este esquema ilustrativo dice que los nacidos bajo la constelación de La Torre en ésta fecha podrían pasar por problemas si se encuentran viajando. Si La Serpiente se encuentra cercana a La Torre seguramente el efecto será mayor y si se encuentra aquí, o aquí, probablemente el efecto negativo pueda quedar anulado o revertido” Alan se quedó pensando en las palabras del khajiita.

“Ustedes dos, dejen de perder más tiempo. El método es muy rebuscado y no parece haber tenido utilidad. Piensen, si hubiese sido efectivo… ¿Habrían abandonado los papiros en una sala de una vieja cripta? ¡Claro que no, lo hubiesen usado, y hoy en día sería de uso común”

“Quizás por ese motivo se lo ocultó, para que no se le dé un uso productivo”

“Eso no tiene sentido.” Acotó Alan “¿Qué tan frecuente es que documentos o artefactos importantes aparezcan en lugares aleatorios poco pensados, o en un cofre en medio de una cueva?” Kali-jo y Arguta lo miraron atentamente quedando en silencio, recordando todas las veces que justamente habían pasado esas cosas. “¿Qué me miran así?”

“Y en verdad no sabemos si el lenguaje se fue formando de manera natural, probablemente haya sido creado artificialmente para parecer sofisticado”

Alan pensó al respecto… “Quizás, Arguta, el lenguaje fue creado por algún príncipe daedra y entregado a cultistas para usos beneficiosos, quizás fue el resultado de un pacto de esos que tanto les gustan a esos seres”

“¡Principes daedra, este khajiita está de acuerdo, podría haber sido el mismísimo Hermora! Quizás tengamos transcripciones de uno de sus libros negros”

“Bueno basta, eso es muy fantasioso, terminemos esto de una vez, a ver si entonces comemos y descansamos”

“Yo creo que me voy a quedar dormido antes de comer, Arguta”


Terminaron en poco del tiempo restante, al fin y al cabo no tenían que hacer un trabajo profesional, solo una encuadernación simple para que los papeles estén ordenados y seguros. Confeccionaron tres tomos angostos y los pusieron prolijamente sobre la mesa, entonces los contemplaron y se sintieron aliviados. Se relajaron sobre las sillas al fin, y cuando Arguta empezó a cerrar los ojos Alan ya se había dormido.

“¿Sabes qué, Arguta? Deberíamos hacer copias de esta traducción”

“¿Qué? ¿Pero para qué? Nos pidieron una traducción, no dos, ni tres, una”

“Para estos tres, para estudiar más a fondo los textos”

“No tienen utilidad, Kali-jo, y lo más importante… ¡No tenemos tiempo!”

“Cierto, cierto… ¡Pero sí tenemos tiempo! Tenemos los textos originales, podemos hacer otra traducción, una con más detalles”

“Se supone que debemos devolver los originales, así que no haremos otras traducciones. Ahora déjame descansar un rato hasta que aparezca el jefe”

“Podemos hacernos los distraídos, entregar solo las traducciones, eso nos daría tiempo para…”

“¡No! Cállate Kali-jo”

“De acuerdo, de acuerdo, el khajiita se calla. Pero pierden una oportunidad. Solo, pensaré en… Oh, ya te dormiste. Entonces, este irá a ver que hay en la cocina”


Mientras Alan y Arguta dormían en un sillón Kali-jo improvisaba un desayuno en la cocina, o almuerzo, o ambas cosas con frutas y dulces que iba encontrando. Varias cosas le pertenecían a otros escolares pero el khajiita extraviaba intencionalmente las etiquetas con los nombres de sus propietarios. Salvo un par de frascos que pertenecían al astuto Leo-Sin-Pausa, el argoniano había hechizado las cintas que cerraban el recipiente y Kali-jo no quería arriesgarse a averiguar con qué hechizo lo había hecho. Mientras cocinaba pensaba las utilidades que podría darle a las guías predictivas que habían traducido.

“Predecir la buena fortuna, hacer apuestas, si? Prevenir calamidades, encontrar el amor, esquivar el amor. ¡Hacer trampa! Si? Leerle el futuro a los nobles, y cobrarles, nunca hay que revelar el secreto”

Pero eran suposiciones, Kali-jo pensó que debería probar el método, pero cómo ya había amanecido y estaba nublado sería imposible ver las constelaciones y la ubicación actual de La Serpiente. No le iba a quedar otra más que esperar a hacer una nueva traducción. Kali salió de la cocina con algo de comida encima y un trozo de pan en la boca…


“¡Ey, un momento gato horroroso, ese frasco de mermelada es mío!” Junto al khajiita se paraba Deroda, fruncía sus ojos rojos en medio de su grisáceo rostro. “¿A dónde te llevas toda esa comida?” Y le sacó bruscamente su frasco de mermelada. “Seguro que la mitad de esa comida no te pertenece”

“Kali-jo no se dio cuenta de que esa mermelada era tuya, Deroda, amiga Deroda. ¡Este jura que la comida es de Arguta y Alan, ellos le pidieron que les alcance el desayuno! Están muy ocupados haciendo la traducción que el jefe pidió”

“Y mientas que ellos trabajan tu robas comida de los demás miembros de la casa”

“Qué no, Derodita, que la comida tenía los rotulos de Arguta y Alan, Kali-jo tomó tu mermelada por error. ¡Este se disculpa! Si? Ahora, con tu permiso, este debe ir a ayudar a sus amigos a traducir por que el jefe vendrá en cualquier momento. ¡Sí, si…” El khajiita tuvo una idea. “Pero, dime. ¿Tu estarás en la torre el día de hoy, verdad?”

“¿Y eso por qué te importa?”

“Oh, Kali-jo quería hablar unas cosas contigo, pero luego, si? Porque ahora mismo debe terminar esas complicadas traducciones. Pero luego espera encontrarte. ¿Qué estarás haciendo?”

“Que no te importa, pero si me buscas estaré en la biblioteca, por supuesto. ¡No sin antes aplicarle un hechizo de protección a mi mermelada! Iré a preguntarle al lagarto cual usa en sus frascos. ¡Así no habrá ningún gato atrevido metiendo sus garras en mi comida!”

“No seas mala con Deroda, Kali-jo no hizo nada malo, si?” Decía mientras se marchaba con la comida hacía el cuarto de traducciones y la dunmer negaba por el descaro.


Kali-jo entró en el cuarto y sus compañeros seguían dormidos. Dejó la comida sobre la mesa, se preparó unas viandas y les lanzó un hechizo de relajamiento para que durmiesen más profundamente. El clima ayudaba, la ventana estaba entreabierta y se colaba un ligero viento húmedo, estaba empezando a lloviznar suavemente. El gato se sonrió y tomó la vianda y los tomos traducidos. Se marchó del cuarto y se dirigió hasta la puerta de la biblioteca. La puerta estaba en un pasillo de altas ventanas que comunicaba las torres con las salas generales, lugar donde se solían abrir los portales de transportación. Dejó los tomos en un banco y tras abrir un ventanal para contemplar el paisaje, se quedó comiendo esperando que apareciese el jefe.

Al cabo de un rato, efectivamente, el jefe estaba saliendo de un portal en el pabellón general. Kali-jo escuchó el eco inconfundible de sus pasos y se preparó. Todo salía según él lo había planeado…


Al cabo de unas horas el khajiita entraba nuevamente al cuarto, Arguta revisaba desesperada entre los papeles.

“¡Al fin llegas gato irresponsable!”

“¿Qué pasa, amiga?”

“No encuentro los tomos traducidos”

“Oh, tranquila, jajaja, Kali-jo ya se los entregó al jefe. Él vino mientras dormían, no quiso despertarlos”

“¡Pero todos los papeles originales están acá, no se los diste!”

“No. El jefe estaba algo despistado, no preguntó por los papeles originales. Ojeó las traducciones, dijo que estaban bien y se fue”

Alan se extrañó mucho al respecto. “¿Cómo es eso posible? El jefe es muy maniático con estas cosas”

“Mientras dormían Kali-jo fue a la cocina a hacerse el desayuno, si? Se hizo unas viandas y les dejó comida acá para cuando despertasen, comida que no han tocado. ¡Desconsiderados!”

“¿Pero qué estás diciendo gato cretino?” Arguta ya estaba enfadándose.

“¿Acaso no tienen hambre? Bueno, cuando este salió de la cocina se encontró con Deroda, esto es importante, si? Ella estaba enfadada por su mermelada”

“¿La dunmer narigona? ¡Por Malacath! ¿Qué importa ella y su mermelada?”

“Ustedes, Kali-jo, todos saben que el jefe se pone nervioso con algunas damas, especialmente con las dunmer. ¡Deberían haberlo visto, jajaja!”

“Creo que ya imagino por donde va el asunto” Digo Alan pensando y mirando para un costado.

Arguta por poco gruñía. “¿Qué has hecho, gato?”

“Cuando el jefe llegó ante Kali-jo, este le explicó que tenía los tomos traducidos en la biblioteca, que estaba todo bien pero que había estado chequeando unas palabras. Entraron a la biblioteca y ahí estaba Deroda con sus libros aburridos. Kali-jo la saludó”


“Hola Deroda, acuérdate, más tarde Kali necesita hablar contigo, ahora lo traigo al jefe para entregarle esas cosas que encargó” La dunmer lo miró de mala manera, luego volteó para saludar amablemente al jefe.

“Buenos días jefe. ¿Cómo se encuentra, cómo está resultando su investigación?”


“¡Ah, qué delicia, tendrían que haberlo visto! Se puso rojo como un tomate y empezó a tartamudear. No le entendimos nada. Se puso más rojo por haber tartamudeado, y más rojo por haberse puesto rojo. Deroda se sintió incómoda, el jefe se puso rojo por que Deroda se puso incómoda”

“Eres un gato maldito”

“Estoy de acuerdo Arguta, es un gato maldito…”

“Si? Este khajiita le interrogó al jefe, y le explicó algunas cosas sobre los tomos. El jefe quería venir aquí, pero no fue posible, ustedes estaban descansando luego de un arduo trabajo…”

“Arduo trabajo de Arguta y mío, muy cierto”

“Y justo este había dispuesto unos libros en la mesa, libros de astronomía, y le preguntó a Deroda su opinión sobre los esquemas que Kali-jo había dibujado. Por cierto, dijo que este tiene talento para el dibujo a pesar de que… Bueno, cosas no muy agradables que no voy a repetir”

“¡Basta de dar vueltas, Kali-jo… Ma’Kali-ja”

“¡No Arguta, no digas esas cosas de Kali-jo! Ni siquiera Deroda fue tan cruel. ¡Este puede probar que no es cierto! Quizás Ja’Kali-jo sería aceptable…”

Alan se reía del juego de palabras ta’agra de Arguta. “¿Y qué pasó?” Ya había quedado intrigado por la historia y quería saber la resolución de la situación.

“Amigo Alan” Lo tomó del hombro. “Kali te cuenta. Pues Deroda opinó e hizo preguntas, el jefe intentó explicar que era confidencial, que igual no era importante, trató de explicar otras cosas. ¡Siempre tartamudeando, por supuesto! Este se quedaba en silencio y cuando el jefe callaba volvía a sacar temas de conversación y la involucraba a Deroda. El jefe estaba muy avergonzado”

“Gato malvado!” Alan se sonreía, Arguta los miró a ambos enfadada. “Eh, sí, gato malvado…” Fingiendo él también enfado.

“Bueno, en resumen, que el jefe se apuró en irse de la biblioteca, se llevó los tomos traducidos y también se llevó por delante un banco. Deroda le dijo más cosas feas a Kali-jo. Y ahora, estos tres tienen los pergaminos para hacer otra traducción” Arguta y Alan lo miraron y se hizo un largo silencio.

“¿Qué, cómo? ¿Sabes que el jefe puede venir en cualquier momento por los originales?”

“Oh Alan, no creo que vuelva sino hasta mañana o pasado, no puede estar abriendo portales todo el tiempo y debe de tener cosas que hacer. Nos alcanza para empezar a traducir los texto, si?”

“¡Por Malacath, no voy a volver a traducir nada con lo que ya nos ha costado esta traducción en tiempo límite!”

“Exactamente por eso, el trabajo duro ya está hecho, ya se saben lo difícil, la segunda traducción es como hacer memoria. Kali-jo ya mismo se pone a dibujar los esquemas, si? Y, Alan harías café? A ti te sale estupendo!”

“¡Te mato!”

Alan miró a Arguta… “¡Tranquila Argu! Quizás no estaría mal hacer otra traducción. ¿Qué tenemos que perder?”

“¡A ti también te mato!”


La habitación se iluminó repentinamente por un relámpago.

“Un relámpago, esto le recuerda a Kali-jo un cuento sobre Khenarthi que se contaba a los niños en su aldea natal…”

Por la ventana que se había abierto entró un viento que voló los papeles ordenados sobre la mesa mientras un trueno retumbaba en un eco ensordecedor. Kali-jo juntaba los papeles, Arguta intentaba golpear a Kali-jo, Alan retenía a Arguta y le prometía un delicioso café, afuera volvía a llover.

Y ya es mucho por hoy!


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viernes, 12 de agosto de 2022

SA - Cada quien con su tesoro

En algún lugar de Europa al noreste, en una base militar. Sigilosa entre cajas y equipajes se escurre Pirata. Suena la sirena de la base, militares armados corren por todos lados, las luces de las torres recorren el terreno.

P —Era hora, holgazanes!

Toma una pequeña pistola regordeta, lo que uno suele ver en una película sesentosa de naves espaciales solo que sin los aros en la punta.

P —Ahora vamos a jugar a las escondidas.

Se apagan las luces de toda la base y estalla el depósito de vehículos. La incursionista corre apresurada en el depósito contemplando la oscuridad desde sus lentes de visión nocturna. Da algunos tiros y caen varios soldados. Hackea un panel con su pulsera y abre una puerta de acero.

H —¿Dónde anda Pirata?

T —En algún lugar de Europa. Espero que no se tope con alguien de mi familia…

S —Siempre se va a divertir sola.

K —Tiene sus asuntos, todos tenemos nuestros asuntos, no siempre pinta para el trabajo en equipo.

H —Pero puede necesitar algo de ayuda, uno nunca sabe.

S —Lindo, es por qué sos un héroe de apoyo…

T —¿Qué es lo que dejaste sobre la mesa del living?

H —Un talismán, no lo toquen que es medio peligroso. Tengo que averiguar cómo neutralizarlo para que sirva de algo.

T —¿Y tenías que dejarlo sobre la mesa?

H —Bueno che, luego lo saco de ahí.

S —¿Cómo lo trajiste hasta acá si no se puede tocar?

H —Lo nerfee.

S —¿Eso era debilitarlo?

H —Claro. Le bajé sus estadísticas, entonces casi no me afectó en nada.

T —¿Y qué es lo que hace?

H —Cambia el nivel de consciencia, es como un periférico para la mente. Pero también reduce los sentidos.

S —¿Para qué podría servir?

K —¿Periférico para la mente? ¿La propia?

T —Recordar, hacer introspectiva, es útil pero yo puedo hacerlo solo.

H —Tiene algunas otras utilidades, tengo que investigarlas.

T —Es razonable que afecte los sentidos mientras se usa, no es tan peligroso.

H —El efecto podría ser permanente, pasa que yo puedo curarme.

T —A mi no puede hacerme daño, per…

H —Para vos ese amuleto podría significar sepultarte en una oscuridad metafísica.

T —Contactarme con la entidad oscura del mundo, no suena buena idea. Sería mejor que lo saques de mi casa, Healer.

H —Estoy pensando en algún lugar seguro para guardarlo.

K —¿De dónde lo sacaste?

H —Una mazmorra que está por abajo del Obelisco. Se entra por unos pasadizos abandonados de la Línea D.

K —¿Me estás jodiendo?

H —No. Esta ciudad tiene secretos que ustedes ni imaginan. Vivimos en un mundo de fantasía, muchachos, una fantasía de normalidad.

T —¿Cómo encontraste el lugar?

H —Me contaron acerca de él en una galería de video juegos en Once…

K —¿Seguís jodiendo?

H —No. ¿En donde consiguen ustedes los rumores, en una taberna medieval?

S —¿Podés sentirla a Pirata, Tebrasti?

T —Está muy lejos, lo único que siento es que tiene acción, pero hay demasiadas sombras en Europa.

K —Che, tengo un lugar para esconder esa cosa, el psico-periférico. Tengo un lugar seguro en el sótano del edificio donde vivo. Nadie sospecharía que hay algo ahí y solamente yo puedo abrir el compartimiento.

H —Joya, apenas logre neutralizarlo vamos para allá!

Pirata hackea otra consola y abre otra puerta de acero, detrás suyo se pierde un camino de cuerpos revestidos de enmascaramiento militar y delante se extiende un gran laboratorio lleno de maquinarias. Avanza lentamente por la puerta, agudiza su mirada, ante ella aparece un sujeto intimidante vestido de un exoesqueleto.

P — Khoroshaya bronya!
(Bonita armadura!)

— Kto by vy ni byli, vy vybrali nepravil'noye mesto, chtoby vmeshat'sya!
(Seas quien seas, has elegido el lugar equivocado para inmiscuirte!)

P —Gde oni poluchili istochnik energii? Eto pokhozhe na drugoy mir!
(¿De dónde han obtenido la fuente de energía? ¡Parece de otro mundo!)

—Otkuda vy vzyalis', devochka?
(¿De dónde has obtenido la tuya, niña?)

P — Iz moyego kosmicheskogo korablya, kostyum moyego doma, v drugom mire…
(De mi nave espacial, la traje de mi casa, en otro mundo…)

—Yesli eto bylo pravdoy, s bol'shim osnovaniyem, ty byl by sumasshedshim, chtoby voyti syuda.
(Si fuese verdad, con más razón, estarías loca por entrar aquí.)

P —Vy skazali “devochka”?
(¿Me habías dicho “niña”?)

Un escudo de energía azulado recubre el cuerpo de Pirata, el soldado revestido en la armadura de batalla responde arrojando rayos por los cañones sobre sus hombros. Pirata se mueve rápidamente elevándose. Los rayos del soldado se detienen para no dañar el laboratorio. Dispara algún tipo de energía estática, Pirata los golpea con su mano y apunta a las piernas del soldado. Las piernas del exoesqueleto se averían y el soldado cae mientras sus rodillas revientan por dentro. Como un relámpago Pirata se para detrás de él y le desconecta un cable apagando la armadura y convirtiéndola en un féretro a medida. Sigue el cable hasta una maquina contenedora.

P —Acá está la fuente de energía.

Unos pasos se escuchan por el pasillo, Pirata voltea y ordena a la consola hackeada cerrar la puerta de acero.

H —¿Las sombras tienen algo que ver con vos, Tebrasti?

T —Las sombras… Yo soy una de ella, todos los Tebrasti somos sombras. En Europa hay más Tebrasti que en cualquier lado. Pero no creo que Pirata se encuentre con alguno de ellos.

K —Ustedes son como una mafia medio rara.

T —Somos una familia sentimental, personas diferentes, de diferentes épocas y lugares, unidas por la oscuridad de la entidad y por nuestra madre Tebras.

K —Tebras es la mamá, y La Entidad es papá. ¿Algo así?

T —No, pero sirve si lo entendés.

H —¿Por qué no nos cantás algo, Sirena?

S —No tengo ganas, chicos, lo siento.

H —Para Tebrasti sí tenés ganas.

S —No siempre, hoy estoy de bajón, me voy a hacer un chocolate caliente. ¿Quieren?

K —¡Sos una mujer maravillosa!

H —Dale, me prendo.

Tebrastí acerca apenas su mano al artefacto dejado por Healer en su mesa, estando su mano solo a treinta centímetros puede ver el abismo del mundo, puede sentir chirridos que se escurren por las calles y miles de ojos rojos contemplándolo esperando su próximo movimiento. Su mano se detiene y sus dedos se cierran de forma defensiva, sonrisas metafísicas lo rodean y él se aleja preocupado.

T —Ojalá pudiese saborear un chocolate…

En algún lugar de Rusia, en una base militar abandonada, Pirata extrae una célula de energía de una maquina contenedora. La puerta que había cerrado empieza a moverse a la fuerza.

P —De vuelta a la fiesta, los pibes son incansables.

Las tenues luces de respaldo del laboratorio dejan ver la armadura del soldado aprisionado y la puerta de acero se abre. Del otro lado de la habitación Pirata, su campo de energía refulgiendo.

—Bud'te ostorozhny s konteynerom! Strelyayte po svoyemu usmotreniyu, kak tol'ko zakhvatchik udalyayetsya iz konteynera!
(¡Tengan cuidado con la máquina contenedora! ¡Disparen a discreción en cuanto el invasor se aleje del contenedor!)

Pirata se eleve ligeramente y se abalanza hacia la puerta disparando. Un tiro, una cabeza, otro tiro, otra cabeza. Recorre el pasillo y a lo lejos ve algo de luz del exterior. Lanza una granada que explota en cientos de luces y luego una columna de humo. Ella sale de la base sumergiéndose en el humo y elevándose en los aires. Muy arriba, oculta por un campo de camuflaje visual y estático. Sube y sube hasta las nubes. Entre ellas, su nave espera.

P —Mi querida. ¿Qué haría yo sin ella? Tendría que correr, tomarme un taxi, el subte. ¡Hora de entregar el paquete!

Y la nave de Pirata se eleva sobre las nubes alejándose del planeta a la vez que el laboratorio de la base militar estalla por las bombas que había dejado allí.

S —Un chocolate para vos, otro para vos, y este para mí.

H —Al parecer puedo neutralizar el talismán, tengo que fabricar una caja de plástico bien grueso y meterlo luego en otra caja con un espacio de casi medio metro entre las dos para que no tenga contacto con nadie. Un embole. ¿Alguien sabe como fabricar la caja? ¡Teníamos que haber comprado la impresora 3D!

K —Cajas de plástico… Te ahogás en un vaso de agua. Consigo uno de esos barriles de aceitunas y listo.

H —No tiene el diámetro suficiente.

K —Pero en donde voy a poner el objeto nadie lo va a tocar. Aunque me va a ocupar bocha de espacio.

T —Mejor ahí que en mi casa, esa cosa es desagradable.

S —Me da intriga. ¿Si lo uso puedo ver mis memorias?

H —Es posible, entre todas las cosas que puede hacer.

S —¿Puedo recordar a la vez todas las veces que tuve sexo?

T —Es una utilidad interesante para ese talismán…

S —Sería como una orgía mental, encima recordar todos mis orgasmos a la vez.

K —Podría recordar las cosas más sabrosas que comí en mi vida. Y sexo, claro. Sexo y comida!

H —Información. Todos los libros que ojearon alguna vez. Podrían recordar todos los sueños, y hablar con los personajes que el subconsciente creó en ellos.

T —Podrían cruzar la barrera onírica, entrar en las pesadillas de la caótica mente colectiva. Millones de recuerdos de abusos, deseos de torturas, perversiones y emociones turbias. Se me erizan los cabellos de todo el cuerpo del horror.

Todos se quedan en silencio y sorben el chocolate caliente.

Fuera del planeta, más allá de la luna, la nave de Pirata estaba atracada junto a otra nave del triple de grande. En ella una silueta femenina y relajada se acerca a Pirata con rostro alegre.

C —¡La trajiste de vuelta! ¡Cómo te quiero!

P —No vuelvas a perder una célula de energía, los gobiernos humanos son animales peligrosos.

C —Son unos cavernícolas.

P —Mejor que sigan siendo cavernícolas sin células de energía. ¿Tenías que hacerme venir hasta acá? ¿Por qué no vamos a tomar algo al planeta Tierra? Conozco un lugar en Brasil que te va a encantar.

C —Yo no entro a ese planeta ni en pedo. ¡Gracias que entré en el sistema!

P —No es tan peligroso.

C —¡Hay una entidad oscura en el planeta! ¿Recordás lo que pasó en el sistema de Orión?

P —Ahí pasó que un grupo de tarados quiso manipular la entidad con fines militares y desataron un infierno.

C —Hubo que destruír el planeta en pedazos con una flota aniquiladora. Y podría pasar eso en ese planeta en donde te escondés.

P —Está todo bajo control.

C —Es cuestión de tiempo para que los militares esos, bajo las órdenes de los gobiernos idiotas que tienen, metan sus manos en lo que no entienden. ¿Qué estaban haciendo con mi célula de energía?

P —Alimentaba un laboratorio de investigación militar. Había un ruso con un traje de Metroid.

C —¿Qué cosa?

P —Perdón, no entendés el chiste.

C —Armas. ¿Ves?

P —Las naciones galácticas hacen lo mismo, no sé de qué te asombrás.

C —Hice mi bebida favorita, jarabe alcohólico caliente de frutas rojas.

P —¡Delicioso! Es lo menos que merezco por el trabajo que te hice.

C —Es lo menos que voy a darte para agradecerte…

Cerina se acerca sensualmente a Pirata…

P —Dinero, linda.

C —Sí, también.

P —Primero el dinero, luego el jarabe, luego vemos.


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El Ultimo Canto de la Arpia

Fanfiction de Elder Scrolls


Todavía Magnus no iluminaba la cubierta de la "Arpía Celosa", la madrugada nos regalaba una niebla que parecía perfecta para camuflar los caracteres piratas de nuestra embarcación. Sin embargo yo no estaba tranquilo. Un sepultural silencio cubría a nuestra tripulación cómo toda misión de abastecimiento. Siempre es riesgoso acercar demasiado el barco a un puerto. Fue mi error, sospechaba de aquellos que nos traicionaron pero fui blando, al fin y al cabo éramos familia...

Me acerqué a la popa de la Arpía en donde se dibujaba entre la neblina la silueta de mi capitán, Ramdir Mitanra, conocido como El Cantor o en su jueventud como Rami "Voz Gruesa".

R –¡Zori! No te oí hasta tenerte junto a mi– La voz de mi capitán era gruesa y profunda como la de un semi dios que emergía junto al eco de grandes cavernas. Cuando cantaba resonaba en los alrededores y cautivaba los corazones, por eso le decían "El Cantor".
Z –No deberías bajar la guardia capitán.
R –Sobre la Arpía estamos en confianza. Tu deberías relajarte también, todavía no hay riesgos y caminas en total silencio haciéndole honor a tu apodo... "El Sigiloso Zori".
Z –Sigiloso Zor, solo los viejetes me dicen "Zori".
R –¿Soy un viejete, he?
Z –Bueno, tu estas cubierto de arrugas y gris melena.
R –¡Jajaja! Y ya te están saliendo las primeras a ti, Zori, hermanito mío.
Z –Las mías decoran con gracia mi pelo, todavía no soy abuelo.
R –Ya lo serás, y ya serás capitán también. Mi retiro anda cerca, lo siento en los huesos.
Z –Hermano, todavía hay muchos mares para navegar y tus huesos siguen firmes.
R –¿Cómo está la tripulación?
Z –Silenciosa, me da escalofríos.
R –Es normal, estamos muy cerca de la ciudad.
Z –No debimos arriesgarnos tanto. Somos audaces pero no no es razonable burlarnos del destino!
R –"Shh", tranquilo Zori, nuestros mejores hombres están a cargo del trabajo. ¿El grupo está preparado?
Z –Lo está, y yo mismo lo comandaré, no quiero que nada salga mal.
R –¿Tú mismo? ¿Sigues desconfiando de Parson?
Z –Quizás... De cualquier forma es mejor que vaya en persona a coordinar el transporte.
R –Pues bien, Zori, que te diviertas, jajaja!

Poco después estábamos desembarcando. En el grupo estaba "Piernas Cortas" Parson que era nuestro jefe artillero y el hombre de quien más sospechaba. Alguna vez lo había visto rondando guardias y algún armamento que había traído pareció haber sido incautado, cuando lo indagué me dijo que tenía contactos entre los guardias del Convenio. Ramdir confió en él, yo no, pero por mi capitán lo dejé pasar.

También estaban el viejo lagarto "Escamas Saladas", nuestro cocinero. Nuestro médico "El Flaco" Jonanse. Lugo "Brazo Duro", un orco grande y fuerte que hacía de protección en los desembarcos, pondría las manos en el fuego por él. "El Tuerto" Dar'Kalmir, nuestro negociante de cabecera que conseguía los mejores precios. Rorik "Rubio Bello", un nordico formidable con la espada. También nos acompañaban algunos tripulantes rasos para hacer de mulos.

Desembarcamos en una pequeña costa y dejamos a Rorik, me negaba a decir "El Bello" frente a él, al cuidado de los botes junto a algunos hombres. El resto fuimos al pueblo cercano por las provisiones. Teníamos un contacto de Parson que nos habría de proveer de piezas de repuesto para las armas del barco.

Las calles del pueblo estaban casi vacías, solo habían mendigos, extraño. Las ventanas también estaban cerradas y había silencio, no el que resultaba de la ausencia sino el que resultaba de contener el aliento.

Jonanse –Mis hermanos, acá nos separamos, tomaré este otro camino para ir por las medicinas, ya saben, tengo un contacto en el crematorio. Ustedes tres, muchachos fuertes, acompañen a su médico.
Les hice una seña a los marineros –Sí, acompañen al Flaco. ¿Necesitás tres?
J –Nuestra carga no es pesada pero si abultada y varios frascos son delicados, tu entiendes querido.
Z –Pues bien, vayan con el Flaco nomás!– Me lamenté y seguimos avanzando. –¿Escamas, no deberías ir a buscar la comida? Ve con Lugo.
E –Oh, no hay apuro y nuestros caminos están en la misma dirección.
Parson –¿En serio viejo Escamoso? Creo que nuestros caminos se abren en la siguiente esquina.
E –¿Qué vas a saber tu de ingredientes culinarios?– El lagarto se me acercó y me susurró. –Algo no anda bien, Zori.

Era cierto, algo no andaba bien, todos estaban de una u otra forma preocupados. Los que mejor disimulaban eran Dar'Kalmir y Lugo, el primero por que era un gran mentiroso y el segundo por que era duro como aleación de malaquita. Lugo volteó la cabeza y nuestros ojos se cruzaron, pude ver algo en sus ojos, era el instinto de un tigre incursionando en tierras lejanas con sus crías. Asintió con su cabeza, trataba de reconfortarme pero él, Escamas y yo estábamos seguros que iba a pasar algo.

Repentinamente hubo un ruido tras nuestra espalda, volteamos y vimos una cesta rodar y una botella rota. Un muchachito humilde cruzó la calle corriendo y asustado, nos vio pero más bien vio a través nuestro. Sabía algo, se estaba cociendo algo. Estuve a punto de ir a por él pero una palabra latía en mi cabeza y crecía, "emboscada".

Z –¡Prepárense para pelear!

Lugo ya tenía su machete desenvainado y Escamas sostenía listo el mango de su sable. Los marineros iban desenvainando y no lograban entender, pero aunque no leían el aire estaban listos como yo esperaba de mi tripulación. Entonces empezamos a oír pasos fuertes a nuestro alrededor. Al igual que una plaga de cucarachas nos rodearon infantería y las sombras en el suelo me guiaron la mirada a las azoteas, ahí se apuntalaban arqueros que ya tensaban sus armas.

L –Nos acorralaron. ¡Pero son ellos los que van a lamentarlo!
E –Sucios, esto me sabe a veneno– el lagarto miró entre nosotros.
P –¿Donde está el comandante del batallón?– Parson avanzó, Lugo intentó detenerlo pero él esquivó su brazo protector y se puso en frente. Parecía que fuese él y no yo quien dirigía la expedición. –Dije. ¿Donde está vuestro comandante?
–¡Aquí! Comandate Osías– Un guardia con sus respectivos rangos emergió de entre los infantes y se paró frente a Parson. Frente a frente, mirándose.
E –Parson... ¿Qué has hecho?
O –¿Entonces me los trajiste? Ibas a separarlos.
P –Te adelantaste comandante.
E –¿Qué has hecho asqueroso pirata?
L –¿Piernas Cortas, qué está pasando?
Z –Es obvio, nos ha traicionado. ¡Escuchen todos, la cabeza del traidor Parson es mía!
P – Qué ingenuo eres "Zori", estás poniéndote viejo al igual que Rami que ya es un abuelo y le tiembla el pulso.
Z –¡Cierra la boca canalla! ¿Te atreves a burlarte de nuestro capitán en nuestras caras? 
P –Ya venía siendo oportuno, hace bastante tiempo que nos burlábamos de él a sus espaldas.
Z –Ya veo... ¿Cuanto traidores más hay aquí? ¿Tú, gato mentiroso?
D –¿Por qué asumes que Kalmir es un traidor?
E –Por que lo eres.
D –Este gato es un negociante. La Arpía no es lo que era, los tiempos de la piratería ya no son ni gloriosos ni lucrativos, y este amable agente de la ley hizo una muy buena oferta– Mientras que el khajiita hablaba algunos marineros bajaban las armas, algunos otros las entregaban de buena gana a los infantes, pero la mayoría se mantenía a la defensiva acumulando rabia y desconcierto.
E –¿Qué hay del Flaco Jonanse?
D –Mmmm... Les dejo con la intriga.
P –A la mierda, también es un traidor, debe haber entregado a los tres muchachitos a los sables de la ley.
L –Zor, mi hermano, basta de hablar, vamos a cortar cabezas!– Lugo se arrojó sobre los infantes y al instante como una sombra el viejo argoniano desenvainó su sable, yo me encontraba ensartando la panza de un soldado como acto reflejo. Los marineros tardaron unos segundos en reaccionar pero avanzaron, segundos en los que algunos recibieron flechazos letales.

En pocos minutos matamos unos cuantos soldados y cuando quise confrontar a los traidores estos habían desaparecido junto al comandante. Repentinamente una llamarada pasó por mi costado, por el otro uno de mis hombres caía chisporroteando de rayos.
Z –¡Magos, retirada!– Corrimos, no nos quedaba otra. Me mantuve en la retaguardia protegiendo a mis hombres con el escudo bloqueando ataques mágicos constantes. –Asquerosos magos– También llovían las flechas, corríamos, algunos marineros caían. Dimos un par de vueltas y nos encontramos en una terraza separada de otra por varios metros. Solo quedábamos tres, Escamas, Lugo y yo.
E –Zori tiene que llegar a la Arpía– El lagarto le sonrió enérgicamente al orco, entre sus pies ya se juntaba la sangre de las flechas que lo atravezan.
L –Entendido viejo Escamoso– El orco también sonreía cómplice y tosía sangre.
Z –¡Atrás de mi escudo, rápido!
E –¡Ahora!
Lugo gritó como el mismísimo Malacath, se atravezó entre nosotros mientras que recibía flechas y más flechas.
Z –¡Orco estúpido!– Fui a adelantarme y entonces sentí un dolor de un puñetazo en el estómago. –¡Argh! ¿Escamas?
E –Avisa al capitán, salven la Arpía– Mientras el argoniano hablaba Lugo encestaba machetazos en los infantes y entonces la cola de Escamas Saladas me catapultó en el aire.

Caí en la otra terraza, alcancé a levantar la mirada para ver el cuerpo de Lugo caer de rodillas y una explosión calcinar a Escamas. Varias flechas pasaron junto a mi cabeza y la explosión desvió las demás. Ya no había vuelta atrás.

El instinto me guio, mi mente estaba fuera de Mundus y mi cuerpo rendía honor a mi apodo. Me oculté por los callejones. Asumí que mi gente ya estaba muerta, el pueblo estaba lleno de cucarachas de la ley pero yo tenía mi sigilo de ventaja. Fui avanzando y apuñalando por la espalda a cada infante y arquero que me encontraba. Robé un arco y pude dar varias flechas en gargantas y ojos. Al fin desde un balcón pude ver la silueta del comandate. Avanzaba flanqueado por los dos asquerosos magos que torcieron la balanza a su favor, habían matado a muchos de mis hermanos y uno de ellos era el responsable de la muerte de Escamas.

O –¿No encuentran al guardia rojo? ¡Es solo un hombre! No se puede ocultar por mucho tiempo. ¡Vamos, usen sus magias, algo! Un hechizo de detección. ¡Quiero a todos los piratas de la Arpía antes de que termine este día!– Con un seco sonido cayeron los cuerpos de los magos en el piso a los lados del comandante Osias. No alcanzó a voltear, mi cuchillo se apretó contra su garganta.
Z –Si quieres una muerte rápida vas a hablar.
O –¡Hem, hem, no, este, no me mates! No tenemos por qué morir aquíe. ¡Piensalo! El pueblo está lleno de guardias, no saldrás vivo, pero podemos negociar. ¿Qué te parece?– Ya empezaba a sudar.
Z –Los magos están muertos y tu puedes darte también por muerto.
O –¡No! Espera, no tienes donde volver, la Arpía esta siendo emboscada, seguramente ya fue capturada.
Z –Nadie captura fácilmente a la Arpía, nadie captura fácilmente al capitán Ramdir. ¿Quienes más son los traidores?– El comandante habló, dijo los nombres que sabía y tras suplicar por su vida le corté la garganta.

Me escabullí del pueblo y robé un caballo, galopé lo más rápido que pude hasta el punto de encuentro donde estaría Rorik "Rubio Bello". No me sorprendí al no encontrarlo, en su lugar yacían los cuerpos de varios de mis hermanos muertos y huellas de pisadas de guardias. Los botes estaban agujereados. Los prendí fuego junto a los cuerpos de los muertos, nadie más iba a profanarlos. Desde la Arpía pudieron ver el humo. Me arrojé al agua y nadé con las fuerzas que me quedaban en la dirección en que iría la Arpía como punto alternativo de encuentro. Tardé más de lo que hubiese querido pero al fin me rescataron.

Cuando abordé la Arpía el capitán Rami se paró serio frente a mi, bajé la cabeza avergonzado.
Z –Te fallé.
R –¿Qué es lo que ha pasado? ¡Estás lleno de heridas! ¿Donde están mis hombres?
Z –Los que no están muertos nos abandonaron, se entregaron al gobierno por monedas. Escamas Saladas y Lugo Brazo Duro murieron salvándome para que pudiese venir a alertarte. Parson, Jonanse y Dar'Kalmir nos traicionaron. Nos entregaron al gobierno para que nos embosquen. El Rubio Rorik desapareció o también nos traicionó, los hombres a su cargo están muertos.
R –No me lo puedo creer– Por primera vez en muchos años Ramdir el Cantor se sintió desmoronado. –Mi familia, nuestra familia. Esta traición me desgarra el corazón...– Apretó sus puños, se enderezó y gritó con todas sus fuerzas.
Z –Capitán, lo lamento, yo sospechaba de Parson y lo dejé amotinarse– ¡Entonces Ramdir me pegó un sopapo que me dejó tambaleándome!
R –Te acaban de traicionar tus hermanos! No pidas disculpas, no podíamos esperarlo y ahora ya no podemos hacer nada. ¡Las muertes de Escamas, Lugo y nuestra familia leal no serán en vano! Vamos a tomar por sorpresa a la emboscada, como los viejos tiempos. ¡Estos marineros conocerán la furia de la Arpía Celosa!– Su vos firme y profunda resonaba entre todos nosotros los piratas que éramos como sus hermanos menores. Todos los marineras mezclaban la tristeza con la furia y la ansia. Yo tardaba en reaccionar. –¿No vas a cumplir tu trabajo, Zori, pirata perezoso?– Me regañó, todavía no era momento para hundirme...
Z –¡Todos a sus puestos, bajen las velas, carguen las balistas! ¡Somos menos de la mitad, pero uno de nosotros vale por cien de esos marineros cobardes! ¡Nos esperan al menos tres de sus galeones por que no tienen coraje de venir solos, nos los vamos a comer crudos!– Gritaron y corrieron, los piratas estaban haciendo su trabajo– Rami, deben haber más de cinco galeones y deben tener magos, será una pelea difícil.
R –Lo será, hemos tenido otras peleas difíciles, puede que esta sea la peor de todas. Hiciste lo que tenías que hacer.

El vigía desde lo alto del palo nos advirtió que se aproximaban dos galeones. ¿Solamente dos? No, nos estaban tanteando. Nos avisó que habían cuatro siluetas en el horizonte. Avanzamos hacía los adelantados. Apenas estuvieron a tiro giramos la Arpía bruscamente y disparamos las balistas de estribor y la primera tanda de flechas. En el aire nuestras flechas se cruzaban con las flechas enemigas, muchos de nosotros teníamos escudos, muchos otros fueron heridos. Ordené un giro de ciento ochenta grados poniendo a tiro las balistas de babor, disparamos pero las suyas ya nos tenían a tiro. Nos causaron varios daños, los piratas se apresuraron a reparar lo necesario, los de cubierta no dejaban de arrojar flechas. Con un giro de noventa grados nos metíamos entre los dos galeones, era un movimiento suicida. Ordené que se preparasen para abordar luego de disparar las primeras balistas ya recargadas, en el otro lado de la Arpía estaba Ramdir "El Cantor" Mitanra. Había desenvainado su sable y repetía los movimientos que creo yo seguramente habrían visto hacer a un cantor de espadas. Ramdir ordenó que ataquemos, todos oímos su profunda voz, era el retumbar de una divinidad de ultratumba, atacamos uno de los galeones mientras él solo destrozaba el otro con su magia de espada.

Hubiese querido ser su escudo, pero no podía interponerme cuando hacía esa técnica legendaria. Cuando la desataba se volvía inmune a las flechas, pero inmediatamente después, mientras los galeones enemigos se hundían, algunas flechas se clavaron en su cuerpo. La Arpía avanzó en la dirección de los otro cuatro galeones.

Z –¿Ahora qué? No puedes repetir la técnica tan pronto y las balistas no alcanzaran. Debemos salvar a nuestros hombres, tratar de resistir y pasar entre ellos, luego alejarnos.
R –No será posible, mira!
El vigía grito –¡Proyectiles mágicos, fuego, rayos, cúbranse!
R –Zori, mi hermanito, abandona la Arpía con cuantos piratas puedas, yo iré contra los galeones.
Z –No, seguiremos!– Los proyectiles mágicos se estrellaron contra la Arpía. Sus maderas saltaron en pedazos y nuestros hermanos también. Las velas empezaron a arder.
R –Ya no hay vuelta atrás, no podemos salvar el barco, casi todos nuestros hermanos están muertos. Salva a cuantos puedas. ¡Escuchen marineros, les ordeno que abandonen el barco ahora mismo, salven sus pellejos!– La voz de Ramdir nos apaleó, quedé unos segundos en la incertidumbre...
Z –¡Ya oyeron a su capitán piratas, abandonen el barco!– Quedábamos él, la Arpía y yo. –¡Por la libertad, Rami!
R –¿Quieres morir Zori? Serás un gran capitán, abandona la Arpía– Nuevos proyectiles mágicos se alzaban sobre nosotros...
Z –Moriremos juntos.
R –Entonces me harás una promesa.
Z –No hay tiempo.
R –¿No quieres vengarte de los traidores? ¿No quieres vengar a tus hermanos, a tu barco y a mi? Es tu obligación como contramaestre. ¡Vive y venga nuestras muertes! Te estaré esperando en las Orillas Lejanas a que me cuentes como lo hiciste.

Los proyectiles continuaban destrozando a la Arpía, los mástiles estaban derribados y nuestro amado barco ardía. Aun así no se hundía, la Arpía Celos era un barco testarudo. Nos abrazamos por última vez y Ramdir tomó el timón y yo saltaba a las aguas. Mientras caía podía escuchar su profunda y firme voz cantando con potente energía...


Esta fue la historia del último canto de la Arpía.
Pasé estos diez años siendo sigiloso como un traficante. Cacé a la mayoría de los traidores y les di muerte mientras mi barba se teñía de gris. Todavía me faltan dos traidores. Luego, quizás, haga el viaje hasta las Orillas Lejanas y me reencuentre con mi hermano mayor, Rami el Cantor, para contarle como cobré venganza.


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