viernes, 30 de diciembre de 2022

SA - Super Heroes

CT —Somos el Capitán Tormenta y él Niño Rayo, mi valiente aprendiz! Te daremos una lección, en el nombre de la justicia y la libertad.

NR —¡Así es! ¡Demosle una lección a este malvado!

Con estas palabras los adalides de la justicia, Capitán Tormenta y Niño Rayo, se abalanzan sobre el villano.

El Capitán Tormenta es conocido por su poderoso dominio de la electricidad y los rayos que arroja por sus extremidades, electrocutando o atontando a sus objetivos. Imbatible, temible. Obtuvo sus poderes tras años de exposición a la radioactividad de los transformadores de corriente de la provincia, agua de poso cargada de metales pesados y un relámpago que cayó en el momento oportuno. Luego de años de lucha contra el delito, le salvó la vida a un niño que había quedado huérfano. Era una noche de tormenta y otra vez, un oportuno rayo que cayó en ambos, copió sus poderes en el joven. Rápidamente se convirtió en su compañero de aventuras, el Niño Rayo.

Al día siguiente en el noticiero de las 12…

—Encontraron los cuerpos calcinados de los sujetos que se hacían llamar “Capitán Tormenta” y “Niño Rayo” a metros del Puente Pueyrredón. Este dúo decía ser súper héroes, un dúo dinamizado, hay quienes los acusaban de una relación homosexual y pedófila. Se sospecha que se trata de algún ajuste de cuentas o de una mafia local, algunos incluso hablan del comisario de la intendencia. La versión más fidedigna y que desde el canal sostenemos es que se habían electrocutado tratando de realizar un show de como ellos se definían, “súper héroes”. Ampliaremos. Y ahora el resultado de la lotería con Nicolás…

N— Gracias Rebeca. ¡Qué loco no, súper héroes, ja! Bueno, los números son en el primer lugar el 83, en el segundo el 31, en el tercero el 04…

Mientras tanto en la casa de Tebrasti…

H—¿Viste esos dos que se disfrazaban y decían que tenían súper poderes?

K—¿Los boludos esos que se electrocutaron? ¿Cómo se llamaban, el Capitan Rayo y el Niño Tormenta?

H—Al revés.

K—Estaban locos.

H—¿Por qué querían hacer justicia por mano propia?

K—Por que se creían que tenían súper poderes…

H—Lo dice un voluminoso sujeto que puede levitar y mover objetos con la mente.

K—Si realmente tuviesen los poderes que decían que tenían no andarían como dos boludos disfrazados dando discursos pomposos.

H—¿Qué tiene? Eran desprolijos, mediáticos, usaban disfraces y nombres ridículos, pero tenían buenas intenciones…

K—Muy ilusas intenciones. Aparte la forma en la que habían obtenido los poderes, no sé, muy ridículo. ¿Un transformador al que le pegó un rayo y se combinó con el agua contaminada de la provincia? Media población del conurbano debería tener súper poderes, che…

H—Eso es cierto, es ridículo pero… A lo mejor esconden la verdad de como obtuvieron los poderes por algún motivo. ¡Incluso puede haber una razón más ridícula que la que comentan!

K—¿Cómo obtuviste tus poderes de curador, Healer?

H—Fue loco… Estaba boludeando en San Telmo.

K—No tenías plata para la birra y no tenías un amigo con una consola.

H—Decía. Estaba en San Telmo y entré en un local de antigüedades. Me gustan ver esas cosas viejas, siento como si estuviese en…

K—El cuarto del tesoro de alguna mazmorra!

H—¡Sí, exactamente! Y entre todas las cosas me encontré una copa de peltre dañada y gastada, pero por algo que no podría explicar me gustó. O quizás por que podía comprarla, era lo único barato.

K—¿Sí tenías guita y no te habías comprado birra?

H—A veces tengo momentos de desvarío y gasto la guita en cosas boludas, como cuando me compré un avión transformer en el barrio chino, o cuando me compré un disco de vinilo de una película y resultó ser un cover nacional de trompetistas… Y bueno, me compré esa copa de mierda. Y como me había sobrado guita, una birra.

K—¡Claro que sí, jaja!

H—Y como era de esperar, me la tomé en la copa. Pero lo loco es que no tuve resaca, ni me afectó la cerveza. De ahí en más me fatigaba menos, cuando me golpeaba me curaba rápido, y lo que me hizo pensar que algo había de raro fue cuando me crucé en la calle un nene que se tropezó y se hizo mierda la rodilla. ¡Imaginate, lo quise socorrer y le toqué la pierna, y se curó! Y yo quedé así como “what the fuck”, y el nene no entendía y con lágrimas y un moco colgando me miró, y quienes me rodeaban me miraron, me sentí como cristo. Y salí corriendo del cagaso…

K—Y claro!

H—Hasta hoy no logro saber si el poder de “healer” estaba en la copa, o en la birra, hahaha!

K—¡Jajaja!

H—Y vos… ¿Cómo obtuviste tus poderes?

K—No sé, simplemente se despertaron. Un día estaba peleándome con unos pibes, más bien ellos me estaban molestando. Yo era muy chiquito, y muy gordo, y los niños pueden ser muy crueles… Y los lancé por el aire contra unos autos. Fue algo desagradable, pero fue un antes y un después en mi vida. Descubrí, como habrás descubierto vos, que no podemos ir mostrando nuestras capacidades extraordinarias libremente. Que nuestro mejor aliado es el anonimato y que ser “héroes” implica ser un blanco. De venganzas o peor, de algún gobierno conspiracionista, de esos que te encierran bajo tierra y te cortan en pedacitos para investigarte. Por eso, mi amigo, es que esos dos payasos no eran verdaderos “súper héroes”. ¡Por que habrían sido secuestrados por el gobierno o algo peor!

H—¡Y quien te dice que no hayan sido asesinados por alguna mafia en venganza, o por un gobierno, o que realmente esos cuerpos no sean de ellos y ahora mismo estén bajo tierra!

K—No quiero pensar en ello mejor…

H—Claro, mejor pensar que eran unos boludos jugando con un transformador para “recargarse”, como si fuese una linterna mágica de poder. ¡Deberíamos investigar el asunto!

K—No deberíamos hacer nada, no rompas las bolas, este mundo es demasiado oscuro como para que triunfen “los buenos”, y tampoco hay buenos. Nosotros no somos “los buenos”.

H—¿Qué somos?

K—Unos boludos con poderes y tiempo libre. Juguemos videojuegos mejor…

El sol baja lentamente, la oscuridad se extiende por el cuarto y mientras que las dos figuras solo son iluminadas por la pantalla, Tebrasti se levanta para observarlos como una madre consentidora.


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