Detrás de una puerta muy vieja hinchada por la humedad de muchos años, bajando una escalera irregular y crujiente, sumergiéndose en un aire denso y pesado. La humedad, la tierra, el olor al moho asentado en las paredes y habiéndolo invadido todo. Un sótano. Un sótano del que se han apoderado los hongos y el tiempo, y un cuerpo que yace en letargo y procastinación, con un par de ojos con lagañas que se entre abren...
No hay comentarios:
Publicar un comentario