miércoles, 17 de agosto de 2022

SA - Perlas

 (advertencia - diálogo y exposición)

H —¿Cómo te fue en tu última misión?

P —Me pagaron.

H —¿Para quién fue el encargo?

P —Una vieja amiga.

T —¿Entonces fue para otra amazona del espacio?

P —Así es.

K —Nunca nos presentás a tus amigas alienígenas.

P —Ellas no entran al planeta. Este sistema estelar está en cuarentena, se los expliqué.

T —Le temen a la tiniebla encarnada, no los culpo. Si los humanos supiesen un décimo de la oscuridad que les cierne, usarían todos sus recursos para escaparse del planeta.

K —Para nada, sabemos que los millonarios fabricarían cohetes y abandonarían el mundo dejándonos a todos para que nos jodamos.

H —Irónicamente, los ricos y poderosos construyen bunkers bajo tierra.

T —Criptas con todas las comodidades…

H —¿Con qué te pagaron, una moneda extraterrestre?

K —Se suponía que los aliens eran seres superiores que no se sometían a los sistemas económicos humanos. Son todos capitalistas, acá y en el resto del universo!

P —No, no lo son. Hay toda clase de sistemas, pero en cualquier caso es necesario algún método de intercambio. Generalmente son comoditis, en lugares controlados se usa algo similar al bitcoin, para grandes transacciones se usa energía almacenada. Mi nación usa gaudis.

Entra Sirena silvando “In The Road Jack”…

K —¿Qué son los gaudis?

P —Perlas de gaudi mejor dicho. Son como unas ostras que fabrican perlas muy raras y hermosas, todas más o menos de similar tamaño. Son muy difíciles de replicar y es más fácil criar gaudis que materializar sus perlas. Las gaudis son propiedad del gobierno, todas ellas, y periódicamente emite perlas.

K —¿Te pagaron con perlas o con energía?

P —Con perlas. La célula de energía que rescaté valía unos quince goudis, pero a mi amiga le cobré solamente ocho, soy un amor de persona.

K —¿Qué otra cosa te dio?

P —Un poco de su jarabe alcohólico, es una maestra destiladora de licores.

S —Escuché perlas. ¿Las tenés encima? ¡Me encantan las perlas!

P —¿Estás loca? No andaría con gaudis encima, son muy valiosas. Esta casa y el alquiler de varios años se podría pagar con una perla. Además que en este mundo no me sirve de nada.

K —Estaría copado hacerse con una de esas ostras ponedoras de perlas.

S —Puedo conseguirles ostras si quieren.

K —¿Ostras gaudis?

S —No, pero ostras bonitas hacedoras de perlas!

H —¿Nunca intentaste hacerte con una de esas ostras?

P —Si tan solo lo intentara, sería buscada en toda la nación, y extraditada de otras naciones, y tendría que refugiarme en algún sistema lo suficientemente temible y marginal como para que no me busquen por años. El problema de fondo no es que alguien fabrique sus gaudis y tenga “dinero gratis”, el problema es que se descontrole la producción y baje el valor de las gaudis. Por eso es un crimen tan grave hacerse de una ostra gaudi.

T —¿No llegaste a robarte una?

P —No, y por suerte escapé del planeta central.

K —¿Por qué era tan valiosa esa célula de energía?

P —Permite que una nave tenga autonomía por muchos años, y mi amiga la perdió, uno de sus clientes se la llevó y más tarde se estrelló en este planeta. Un sujeto la encontró y le vendió sus servicios al gobierno de Rusia.

S —Quiero ver tus perlas la próxima vez que visite tu nave.

P —Son solo perlas, no son la gran cosa, valen mucho nada más. Es por que son difíciles de replicar.

T —¿Cómo es que es tan conocida la entidad oscura en la galaxia?

P —No es la única en toda la galaxia. Ese parásito está en muchos lugares y no se lo puede exterminar fácilmente. Si alguien se acerca lo suficiente termina como vos, pero trastornado, así que imaginate!

K —¿Cómo Tebrasti pero trastornado? No quiero conocer a alguien así.

T —Hay algunos en este mundo, en donde menos lo esperen.

H —¿Y tu familia en Europa? Sabes Pirata, Tebrasti dijo que habían otros Tebrasti en Europa. ¿No viste a ninguno?

P —Fue un viaje rápido.

T —Mi familia es discreta.

S —¿Cuándo fue la última vez que te viste con algún familiar?

T —Hace unos cinco años más o menos. Un Tebrasti que vive en Brasil.

P —Deja vu…

S —¿Por qué deja vu?

P —No importa. ¿Ese Tebrasti es como vos?

T —Es brasilero, habla portugués, baila salsa, pero no toma caipiriñas. Siempre está rodeado de al menos cuatro mujeres.

S —Me imagino a un líder kimbanda.

T —La imagen es correcta, Sirena, justamente es su estilo. Aunque no practica el kimbanda igualmente tiene sus devotos.

K —Podrías inventar tu propia secta en Argentina, unís parejas, matas gente por encargo, te asegurás un sequito de fieles para alimentarte.

S —¡Un sequito de chongos, Tebrasti! ¿No es tentador? Podrías compartirlos conmigo.

P —Llamaría mucho la atención y su familia es “discreta”.

K —¿Y por qué su primo brasilero tiene un harén entonces?

T —Lo tiene bien disfrazado. Yo podría hacer lo mismo pero no me interesa. No le veo el sentido. Atraería gente, algún día tendría que desaparecer, tendría obligaciones, ataduras. Así como estoy soy libre. Y eterno. Libre y eterno.

P —En el fondo sería aburrido.

S —¿En serio lo dicen? Chicos, a ver, teniendo la vida eterna podrían hacer todo tipo de cosas, podrían aprender a tocar muchos instrumentos, podrían recorrer todos los puertos del mundo, y de otros mundos.

T —Ver morir a los amigos, ver como pasan las modas y uno sigue igual y atado a una época extinta, sentirse acorralado. Algún día este mundo va a colapsar, las tinieblas lo cubrirán todo, o los hongos nucleares, muy pocos quizá abandonen el planeta. Probablemente me suicide antes de todo eso, o me vuelva totalmente loco.

H —¡Qué pesimista, hermano! También podrías construír cosas, influenciar miles de personas, con tu poder y tu eternidad podrías doblegar naciones, podrías ser un gran héroe o un gran villano.

T —También tu, curador de pacotilla. Podrías ponerte un culto como mano santa y guiar a los pueblos a un nuevo horizonte. ¿Por qué no lo haces? Por que te buscarían, te cazarían, te harían la guerra, y las multitudes no entenderían nada. Algunos te levantarían una estatua y otros intentarían matarte.

K —Por eso hay que mantener el perfil bajo, no hay que ser un “gran héroe”, simplemente hay que tener códigos.

P —Estoy de acuerdo con ello. En el fondo los seres cometen los mismos errores una y otra vez, acá y en resto del universo.

H —Pero dijiste que había todo tipo de civilizaciones, con todo tipo de organizaciones políticas, diferentes tipos de economías.

S —¡Todavía no he recorrido todos los puertos del mundo! Estoy varada en Buenos Aires por placer pero en cualquier momento puede que me vaya. ¡Y queda un universo por explorar! No se gasten divagando sobre destruir y erigir imperios. Salgan de sus casas, recorran el mundo, coman, beban y cojan sin parar hasta morir!

K —¡Amén por eso, Sirena!

H —No sé, creo que olvidamos algo. No hacemos nada pudiendo hacer todo… Sé que en algún momento nuestros caminos habrán de separarse, en el fondo tenemos diferentes motivaciones.

Las cinco caras se enfrían y son vencidas por los sonidos ambientales, un avión por el cielo, el sonido de un videojuego, alguien tomando un vaso de la mesa.

P —Disfrutemos de estos capítulos en nuestras vidas, amigos. No tenemos por qué dejarnos poseer por el vértigo de nuestros destinos y el futuro. Vivimos en el presente, somos el presente. Somos nosotros y convergemos en el mismo lugar por un rato. ¡Que ese rato valga la pena!

T —Pirata, eres conmovedora, me ruborizaría si tuviese vida, querida!

K —Sos una líder motivacional, podrías ser una Capitana Pirata!

S —Sí, una capitana de piratas amazonas intergaláctica.

H —Eso suena a una película clase “C” que me gustaría ver.

P —¡Bien! Este es el clima de nuestra “sociedad”. Bien… ¿Pedimos pizza?


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